La única forma de transitar por el sendero es en fila india, ayudándose unos a otros a escalar por lugares que a ratos parecen intransitables, pero con mínimas condiciones físicas se llega a la cima...
Al pie del Macizo Peñas Blancas, a unos 15 kilómetros de El Cuá, Jinotega, hay un sendero y una comunidad que cuida sus recursos y que debería ser el ejemplo de Nicaragua.
Ahí está el albergue de montaña Guardianes del Bosque, donde el turista puede convivir en armonía con la naturaleza a precios que a muchos le parecerán irrisorios: 350 córdobas por una habitación, sencilla pero limpia, tres servicios de comida y un tour por uno de los senderos.
Fueron 53 los fundadores, ahora son 67. Casi el 45 por ciento de sus miembros son mujeres, y juntos protegen un área de 119 kilómetros cuadrados, de los cuales 67 son bosques vírgenes, parte de la reserva de Bosawás.
El albergue fue construido en el 2005, con la asesoría y financiamiento de FondeAgro, una organización adscrita al Magfor que trabaja con financiamiento sueco. Y desde entonces están promoviendo la zona como destino turístico.
Hasta ahí tuvo la oportunidad de llegar hace dos semanas un grupo de periodistas de los principales medios del país, invitados por FondeAgro.
Inmensas montañas que se elevan hasta 1,750 metros sobre el nivel del mar, con la maleza verde —como si fuera invierno— rodean el albergue, ubicado a unos 20 minutos en carro de El Cuá.
Y en pleno mes de abril la temperatura (según el termómetro del vehículo) es de nada más 22 grados centígrados. Aunque si cae una brisa —y aquí llueve prácticamente 11 meses al año— puede bajar aún más...
Para explorar al macizo tomamos un sendero que conduce a una cascada de aguas cristalinas, de donde varias comunidades se abastecen de agua potable —potabilizada naturalmente por las piedras— pagando únicamente cinco córdobas al mes.
Aquí uno se puede encontrar, según los guías, con jaguares, chanchos de monte, colibríes gigantes y serpientes que prefieren las regiones frías.
La única forma de transitar por el sendero es en fila india, ayudándose unos a otros a escalar por lugares que a ratos parecen intransitables, aunque los Guardianes del Bosque han instalado gradas y acondicionado la zona para que con cuidado —y un mínimo de condiciones físicas— se pueda avanzar.
Antes de comenzar la travesía por el sendero, los guías, que pueden ser miembros de las cooperativas o bien hijos de éstos, también nos explicaron las reglas del juego: hablar lo menos que se pueda, no botar basura y no espantarse si nos encontramos con animales.
“Ninguno de ellos es peligroso, somos más peligrosos nosotros”, sostienen.
Y tal vez por esas explicaciones nadie se alarmó cuando el camarógrafo de un canal local pisó una culebra coral, que a pesar del pisotón siguió escabulléndose en medio de las hojas secas, sin ni siquiera darnos tiempo para una foto.
En el bosque, partido en dos por el sendero, en los años ochenta fue refugio de campesinos que no querían andar con ninguno de los dos bandos enfrentados en el conflicto armado.
Quienes no querían ir a la guerra, traducida en combates en las cercanas montañas de San José de Bocay, se refugiaban en las cuevas del bosque, cuenta el presidente de la cooperativa.
“Sobrevivían porque sus familiares les traían la comida. Aquí vivieron tranquilos, nadie los molestaba”, dice el guía.
Pero antes, mucho antes, en este bosque también vivieron comunidades indígenas que, a medida que la población mestiza fue poblando las zonas aledañas se internaron cada vez más en la reserva de Bosawas, según cuentan los colonos.
Y si bien es cierto que ellos ya no están ahí, algunos de sus rituales sobreviven. Al llegar a nuestro destino, por ejemplo, tenemos que pedirle permiso a la roca inmensa que sirve de puerta a la cascada.
El agua de esta es helada, como recién sacada de un refrigerador. Pura, como el aire de estas montañas que necesitamos proteger. Una misión a la que vos también podés contribuir apoyando con tu visita a los Guardianes del Bosque.
Lugar: El Macizo Peñas Blancas está ubicado en el municipio de El Cuá, departamento de Jinotega. Aproximadamente a los 13° 22' latitud Norte y 85° 40' longitud Oeste.
Cómo llegar: El poblado de El Cuá está ubicado a unos 215 kilómetros de Managua y el albergue está a unos 20 minutos en carretera de El Cuá. Dado el mal estado de la vía en la mayor parte del trecho entre Mataglpa y El Cuá, es recomendable usar un carro todoterreno.
Para ir en bus hay que llegar primero a Matagalpa, desde donde se puede tomar otro bus hacia El Cuá. El valor del pasaje, ida y regreso, es de unos 500 córdobas aproximadamente.
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